En este momento los Jóvenes de la Iglesia Luterana de Santiago están organizando los primeros "Trabajos Luteranos", a llevarse a cabo entre los días 5 y 12 de enero de 1998 en Coelemu (en la desembocadura del río Itata, al norte de Concepción).
El objetivo de estos trabajos es crear espacios en que los jóvenes puedan ayudar a personas con extrema necesidad y así, por medio de la acción, poder crear conciencia de la responsabilidad que tenemos como Jóvenes Luteranos en nuestro país. Específicamente, estaríamos ayudando a una ciudad de 30.000 habitantes en la gestión de dos proyectos y en la realización de talleres a parte de la ciudadanía.
El primer proyecto consiste en reparar un puente viejo de 900 metros de longitud. Esto significa comprometer a todos los ciudadanos que ocupan habitualmente el puente y crear un proyecto en que la gente vea hechos realidad sueños que nunca antes se han concretado.
El segundo consiste en generar un proyecto que utilice como parque (con innumerables atracciones) un cerro erosionado en la mitad de Coelemu.
Esta descripción de los proyectos es breve, ya que lo más importante de todo esto va a ser el contacto que tengamos nosotros como jóvenes con la gente del lugar. A su vez, estaremos ayudando con nuestras ventajas comparativas de estudiantes universitarios, creativos, a gente escasa de profesionales potencialmente aptos para concretar ideas buenas de la comunidad. Lamentablemente, en estos pueblos la gente sólo se emplea como mano de obra y limita así la posibilidad de gestionar adecuadamente proyectos para el beneficio de la comunidad.
Nuestro estilo de trabajo no es pionero, como se podría creer, ya que estamos siendo ayudados técnicamente por el "Servicio País". Esta organización pone a profesionales o universitarios en lugares donde no los hay (básicamente porque el mercado no los pide) para gestionar proyectos que desarrollen la actividad económica, turística o de mejoramiento de la calidad de vida de las personas. Las buenas ideas se pierden en la pasividad y poca capacitación de la gente, mientras que el dinero disponible para obras públicas no es el suficiente para contratar gente que desarrolle las buenas ideas. Nosotros cambiaremos eso; tomaremos la responsabilidad y el compromiso de ayudar donde la gente más lo necesite.
Para que el proyecto se pueda llevar a cabo, el Grupo de Jóvenes -unas 18 personas, aproximadamente- se está reuniendo todos los viernes en la iglesia de Lota para organizar los trabajos y alimentarse espiritualmente. El grupo está dividido en cinco áreas:
En este momento ya se hizo una avanzada al lugar para contactar a las autoridades de la zona y contar con todo su apoyo. Ya tenemos localizada la escuela (internado) donde nos vamos a quedar y se está trabajando duro en la parte creativa para comprometer lo más posible a la gente en esta obra. A través de la gente del Servicio País en Coelemu ya se están haciendo los contactos pertinentes con los vecinos.
En el Sínodo de la Iglesia realizado en Los Ángeles se presentó el proyecto a todas las comunidades, ganando el apoyo respectivo, mientras que de la Iglesia "El Redentor" de Santiago obtuvimos apoyo financiero para la realización de las avanzadas.
Queremos que nuestra ayuda no sea un simple regalo para la gente de Coelemu, sino que sea un esfuerzo conjunto entre ellos y nosotros como jóvenes. La superación de la pobreza tiene que ir obligatoriamente acompañada de un énfasis en cambiar la actitud y la esperanza de las personas; por eso buscamos la mayor participación de la comunidad en este proyecto y un alto grado de compromiso tanto por su lado como por el nuestro.
Creemos que es importante que los jóvenes luteranos tengan oportunidades para vivir experiencias como esta. Son pocas las instancias en que uno convive con familias de extrema pobreza y conversar sentados todos en una misma mesa sirviéndose un plato de tallarines. La juventud de hoy necesita vivir cosas así para crear un poco de conciencia. Oportunidades como esta ayudan a los jóvenes a imponerse desafíos y comprometerse a llevarlos a cabo. Porque, aunque sea difícil creerlo, los que más van a ganar con todo esto serán los mismos jóvenes, quienes recibirán tres veces lo que ellos entregaron en cariño y gratitud. La satisfacción que nos da Dios en estas cosas es sin duda un estímulo para seguir ayudando al prójimo. Ojalá que esto lo podamos seguir haciendo por mucho tiempo más.
Esperamos que todo este esfuerzo de los jóvenes sea complementado con la ayuda en oración y material del resto de la comunidad. Si desea donar cualquier tipo de ayuda, por favor comuníquese con la oficina de nuestra Iglesia en Santiago.
| Tomás Recart Balze
Coordinador General |
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